Óscar Antonio Alas tenía a penas 8 años cuando en 1980 sin razón alguna su padre fue asesinado en la masacre del Río Sumpul en Chalatenango, donde la fuerza armada arrebató la vida de más de 600 personas durante la guerra civil.
Es el mismo caso de Milagros Palma quien tenía 6 años cuando asesinaron a su padre, quedando huerfana junto a sus 2 hermanas.

Y ahora a más de 4 décadas del fatídico hecho, después de años de lucha, reciben las osamentas de sus seres queridos para poder darles santa sepultura.
En total fueron 6 restos humanos los que entregó este viernes 29 de abril medicina legal de San Salvador a familiares de víctimas.
Y a 42 años del hecho inhumano lo único que piden los afectados es justicia.
















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