
La estrella ganadora del Oscar, Angelina Jolie, demuestra una vez más que su verdadero legado trasciende la pantalla grande. Desde hace 23 años, la actriz lidera un ambicioso y firme compromiso ecológico en el sudeste asiático a través de su fundación (hoy conocida como la Maddox Foundation). Con este proyecto, Jolie ha logrado consolidar una reserva protegida de más de 60.000 hectáreas en la región de Samlout, en Camboya, sirviendo de santuario seguro para alrededor de 200 especies silvestres entre mamíferos, aves y una amplia biodiversidad vegetal que de otro modo habrían sucumbido a la deforestación y la caza furtiva.
El origen de esta labor ambiental se remonta al año 2003, cuando la estrella rodaba Tomb Raider en tierras camboyanas y adoptó a su primer hijo, Maddox. Impactada por la riqueza natural del país pero alarmada por la severa amenaza que enfrentaban sus ecosistemas especialmente el amenazado elefante asiático en el históricamente llamado “Bosque de los Cien Elefantes”, la intérprete decidió adquirir terrenos amenazados por cazadores ilícitos para convertirlos en un área de conservación. Hoy en día, la zona alberga también a mamíferos en grave peligro como el pangolín de la Sonda y decenas de aves exóticas.
La gran clave del éxito de la iniciativa de Jolie reside en su enfoque de desarrollo sostenible en colaboración con la comunidad local. El equipo operativo del parque está integrado casi en su totalidad por ciudadanos camboyanos, e incluso antiguos cazadores furtivos fueron contratados y capacitados como guardabosques profesionales para patrullar la selva, desmantelar trampas de alambre y monitorear la fauna. Con más de dos décadas de esfuerzo ininterrumpido, la actriz demuestra que el verdadero estrellato radica en dejar un impacto real y permanente para el planeta y sus habitantes.


















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