El pasado 25 de marzo, Tyre Sampson, un joven de 14 años de Misuri, salió disparado de una torre de caída libre en un parque de diversiones en Orlando, Florida, tras haberse subido a la atracción Free Fall, que se promociona como la más alta del mundo en su tipo. La autopsia reveló un detalle clave que pudo influir en su destino final,no pesaba más de 45 kilos más de lo permitido.

Ahora, su caso se volvió una batalla legal entre su familia, el parque, el fabricante del juego y el operador.Las vacaciones de este menor, que estaba en Orlando con la familia de un amigo, se vieron abruptamente interrumpidas y su tamaño fue examinado como factor potencial para que a mitad de la vuelta se deslizara de su asiento, con una caída mortal.
El menor perdió la vida tras precipitarse al vacío desde la atracción Orlando Free Fall, una torre de caída libre de más de 130 metros de altura, ubicada en el ICON Park. Este caso provocó consternación, dado que el video que exhibe el momento exacto en el que se sale del juego se viralizó en redes sociales. Sin embargo, la autopsia dio luz sobre lo que pudo haber pasado.


















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