La guerra entre Rusia y Ucrania registró una nueva escalada este 22 de julio, luego de una serie de ataques con drones y misiles lanzados por fuerzas rusas sobre varias ciudades ucranianas durante la madrugada.
Autoridades de Ucrania informaron que los bombardeos afectaron infraestructura energética y zonas residenciales, dejando varios heridos y daños significativos. Equipos de emergencia trabajan en la atención de víctimas y en la restauración de servicios básicos.
Por su parte, el gobierno ucraniano condenó los ataques y reiteró el llamado a la comunidad internacional para reforzar el apoyo en materia de defensa.
Mientras tanto, países europeos expresaron preocupación ante el incremento de las hostilidades, advirtiendo sobre el impacto que el conflicto continúa generando en la estabilidad regional.
El conflicto, que ya supera los dos años, sigue sin señales claras de una solución diplomática inmediata.

