Un menor de 9 años perdió la vida al manipular un mortero conocido como “tumbacasas” la víctima respondía al nombre de José Isaí Córdoba, el niño habría sostenido en sus brazos un mortero, provocándole graves heridas en su rostro, pecho y brazos.
El niño cayó sobre el suelo, derramando mucha sangre y quedando desfigurado, según los aterradores relatos de los testigos.
El pequeño José Isaí habría sostenido en sus brazos un mortero, conocido popularmente como “tumbacasas”, por su potente capacidad. El cohete explotó en el momento en que el menor lo tomó y le causó graves heridas en su rostro, pecho y brazos.
El niño cayó sobre el suelo, derramando mucha sangre y quedando desfigurado, según los aterradores relatos de los testigos.
“Él abrazó el mortero y el brazo salió volando y cayó tirado, ahí, deshecho”, dijo uno de los vecinos del sector.
En la calle de tierra de los bordos de la colonia Guadalupe, una invasión en la ciudad industrial de San Pedro Sula, quedó una sábana manchada de sangre, con la cual intentaron cubrir el cuerpo del menor tras lo ocurrido.
La madre del niño, quien reside a unos cuantos metros de donde ocurrió la tragedia, narró entre lágrimas lo sucedido y recordó a su hijo como un infante inocente.
“Yo estaba con mi familia adentro (de la casa), estábamos comiendo, en la noche. Eso fue a las 12:00 (de la madrugada). Cuando menos acuerdo, dicen que el niño salió a la carrera a comprar a la pulpería y dijeron: ‘¡A ‘Chumela’ lo mató un mortero!’, ‘¡A su hijo lo mató un mortero!’”, rememoró la acongojada progenitora con su voz entrecortada y sus mejillas llenas de lágrimas.
“Chumela” era el apodo con el que conocían al pequeño en la colonia donde residían y quien según su madre, obtuvo el explosivo en la calle, pues ella, consciente del peligro, no le compró pólvora.
Estaba lloviendo, entonces yo le dije que no tenía ganas de salir”, recordó la madre al menor, por lo que le propuso quedarse en su casa o acostarse temprano a dormir.
Sin embargo, José Isaí le respondió: “No, mamá, yo me tengo que poner esta ropa nueva que me compró”, y más tarde fue a comprar algo a una pulpería cercana, pero se habría encontrado con personas que jugaban con explosivos y en su inocencia quiso sumarse a la peligrosa actividad.
Fuente: El Heraldo HN
Fotos: La Prensa HN

